lunes, 13 de junio de 2011

Por encima de todo

Con esta canción maravillosa Pepa los despidió en la fiesta de egresados, al terminar el preescolar en diciembre de 2010.
Habla de las cosas más importantes que necesitamos para ser felices, te la dejo acá para que la puedas escuchar muchas veces, para que no tengas miedo de ser libre, para que no te rindas y vuelvas a empezar las veces que haga falta.
Porque de esa forma seguro que siempre vas a llegar a tiempo.

martes, 7 de junio de 2011

Turismo de aventura: viaje al país de la fantasía

Muchas veces nos preguntamos qué será lo que está pasando por esa cabecita cuando por la circunstancia que sea algún comentario suyo nos deja sin respuesta.
Y es que en su fantasía no hay límites.  Cómo un grifo que se abre fluye de pronto todo lo que su mente infantil crea, sueña, juega, anticipa, recuerda.
Y es maravilloso acompañar a nuestros niños en ese camino y que ellos nos permitan entrar en ese mundo, aunque a veces no sepamos o no recordemos cómo hacerlo.  Es saludable para nosotros y para ellos compartir esa fantasía que nos hace sentirnos más cercanos, comprenderlos mejor.
La memoria a veces se pierde, por eso me gusta dejar imágenes de esos momentos que por algún motivo incierto se han quedado guardados, no se han querido ir.
Será porque Santi siempre se ha sentido fascinado por las palabras y desde pequeño ha hablado con mucha claridad, que algunas palabras, las de la época de la "lengua de trapo" quieren seguir siendo recordadas: cómo por ejemplo su "gavabundo", que pedía cada vez que quería ver a Golfo, su héroe, canino y seductor, conquistando a Reinita, tan femenina ella...
En etapas posteriores aparecieron los legendarios superhéroes, esa especie inagotable de buenos, superbuenos, villanos y malos ultramalísimos que siguen ocupando un lugar de privilegio en su mundo imaginario y a veces no tanto.
Pero los tiempos cambian y los niños crecen, también cambian sus intereses y así llegamos a la actualidad, a sus casi siete años.
La fantasía continúa, la dama y su "gavabundo" no están ya, pero han dado paso a ciertas cuestiones quizá más complejas pero no menos interesantes: ahora el primer plano es para los experimentos, probar a mezclar todo con todo, o mejor dicho cualquier cosa con cualquier otra y preguntarse como el científico más riguroso:
¿Qué pasará? ¿explotará?¿desparecerá?!!!!
O como este nuevo polo magnético de origen televisivo: los sueños premonitorios.  Su interés nació seguramente por la curiosidad que despertó en él escuchar una palabra tan rara en boca de uno de sus personajes más queridos en este momento: el gato espacial, y que ahora quiere investigar para poder autoproducírselos.
Anoche lo preguntó: ¿cómo hay que hacer para tener un sueño premonitorio? Porque yo quiero uno.
No sé si hay respuestas para algunas preguntas pero en todo caso lo más importante es no dejar de preguntar.  Y sobre todo, no dejar nunca pero nunca de jugar

miércoles, 18 de mayo de 2011

El maravilloso Frato

En este vídeo está clarísimo cuál es su punto de vista y la verdad es que ante todo lo que tiene es sentido común.

¡Cuánto tenemos que aprender todavía nosotros "los adultos"!


martes, 17 de mayo de 2011

Con ojos de Frato

Aunque jamás llegue a entrarse, Francesco Tonucci  ha inspirado este blog.  Desde su mirada,  desde su pedagogía, desde su comprensión del mundo infantil y su cercanía con los niños.

"Con ojos de niño" es una joya y está al alcance de todos.  Sería una pena perdérselo.

lunes, 16 de mayo de 2011

Eureka, ha funcionado

Esta es apenas una sencilla descripción de una mañana de mayo en un hogar con niños.  ¿Y qué tiene de especial mayo? Nada,  sólo que está antes de junio y en junio acaban las clases y comienzan las vacaciones. 

También porque se acerca el verano, que será la estación ideal para quienes se van a la playa pero que para estar achicharrándose a la sombra del hormigón de Madrid (que es muuuuucho), de ideal tiene poco.  Sumemos a eso que oscurece casi a las diez y hay que madrugar y explícale a un niño que para su salud física es necesario el descanso, aunque mucho más lo es para la salud mental de su familia.

Explícale también que aunque parezca que es de día, en realidad no lo es tanto y si bajas las persianas te dirá que le da igual, que él no tiene sueño y que "venga mamá, vamos a jugar otro rato!!".

Pues así las cosas llega la temida "mañana siguiente", esto es, ni más ni menos hace un rato.  Y sucede lo de todos los días: repetir una y mil veces las cosas sabiendo que no es así como debe hacerse, que las cosas se dicen sólo una vez, en el tono adecuado, bla, bla, bla....Que me diga alguien que ese método le ha dado resultado y ya mismo lo adopto.

Pero hoy ha pasado algo nuevo y que como dice el mismo Santi: "ha funcionado".  Y es que a veces, para quienes somos excesivamente pacientes, el comprobar que esta capacidad está a punto de extinguírsenos nos produce una especie de subidón que debe ser, (digo yo que de eso no entiendo nada), una liberación de adrenalina que muta en creatividad y te hace justito justito dar en la tecla.

El caso es que cartulina en mano hice algo tan extraordinario como poco novedoso: apuntar la lista de cosas que no estaba dispuesta a repetirle y que tenía que hacer antes de las nueve menos cuarto para llegar al cole a tiempo.  Lo llame, le pedí que se mantuviera sentado sin interrumpirme (cosa que le supone un gran esfuerzo pero lo hizo muy bien) y se lo expliqué.  De no ser así, entraríamos por la puerta trasera y el destino de su día escolar quedaría ya sujeto a la voluntad del director.  Amén.

Ignoro cuáles hayan podido ser sus cavilaciones, razonamientos o fantasías pero lo que sí sé es que a Santiago le gustan mucho algunas cosas:  leer, escribir, hacer listas que sigan un orden secuencial y hacer planes.  Dio un salto de la silla, dijo:"empecemos por la primera" y no paró ni para respirar.  Eso sí, con el bolígrafo en mano preparado para tachar cada uno de los pasos que iba cumpliendo.  En diez minutos estuvo todo terminado, incluyendo el doblado del pijama que se quitó y colocó encima de su cama.

De todo esto no fui conciente en el momento de ponerme a escribir pero ahora que lo pienso creo que esa fue precisamente la clave del éxito: se comprometió a partir de hacer cosas que le dan placer y seguridad.  Pero se comprometió. Y yo me sentí más que satisfecha de comprobar que una vez más, ha sido el razonamiento lo que ha funcionado.

jueves, 28 de abril de 2011

El Humongosaurito no se rinde


Cuatro semanas desde el último post, demasiado para mi gusto.  Este blog es, antes que nada, un regalo para Santiago, para que cuando sea mayor (¿qué he dicho?) tenga un testimonio de momentos que temo se nos escapen de la memoria para poder relatárselos.  Así podrá enterarse no sólo de anécdotas sino de lo que su papá y yo sentimos y vivimos en este asombroso camino de acompañarle a crecer. 

Por eso siempre que podemos juntamos material y lo dejamos en el horno esperando a poder tener un rato para publicarlo.  Ya llegará. 

Mientras tanto nos alegramos de que esta mañana, después de cuatro días con sus noches, se haya despertado sin fiebre y más aún, nos alegramos de que después de 30 noches prácticamente ininterrumpidas de pesadillas, despertares en medio de llantos de terror, temblores imposibles de calmar, confusión y más lágrimas, haya podido dormir de un tirón, como siempre había sido.

Y puede que esta noche nosotros también podamos dormir de un tirón, con los huesos rotos pero una bonita sonrisa.

viernes, 1 de abril de 2011

Los riesgos de la ducha

 

Si creéis que este post va a hablar de los recaudos que se deben guardar en el hogar para proteger la seguridad de los menores, lamento deciros que no váis por buen camino.
Este relato se centra más bien en cuestiones psicológicas mucho más trascendentes que la de colocar una alfombra antideslizante en el suelo para evitar caídas o echarle un ojo para que las burbujas no lleguen a la puerta del ascensor.
Lo que al principio era un temor natural, "la ducha", ese monstruo de brazos líquidos que lo atacaba por sorpresa y además casi siempre por la espalda, pasó en cuestión de momentos a convertise de enemigo en aliado.  Así fue como hubo que desarrollar estrategias de supervivencia sobre todo para evitar inundaciones y estropicios variados.
La siguiente etapa es más relajada: taaaanto taaaanto se relaja ahora que no quiere salir del agua.  Pero según aumenta su felicidad, crece mi ansiedad y mis prisas y ya estamos de nuevo en problemas porque coincidirán conmigo que en el agua se está muy a gusto pero llega un momento en el que hay que salir.  Sobre todo en invierno.  Porque se enfría.  Que un rato está bien pero llevas ya una hora. Y la comida se me está quemando.
Y así llegamos al momento clave: le das la toalla, le ayudas (pero sólo un poco, que tiene que desarrollar autonomía), le metes los pies en los agujeros del calzoncillo para que él mismo termine de ponérselos, y le dejas a un lado el pijama, que ya sabe hacerlo solo.
Mientras intentas despegar el pegote del fondo de la olla subes el volumen de la tele, de este modo podrá escuchar desde el baño las voces de sus personajes esperando desde el interior del aparato a que acabe de vestirse para meter alguno de esos goles imposibles de lograr sin una "mano celestial".
Aquí es donde esperamos que aparezca el "happy end".  Pero la realidad no es matemática y mucho, muchísimo menos lógica.  En particular después de las ocho de la tarde.
Entonces llega el estallido, la llamada desesperada e irracional y, por supuesto, regada de gritos y lágrimas: Mamaaaaaaaaaaaaa!!! Es que la culpa es TUYAAAAAAAAA!!!!  Que no puedo salir del baño porque no tengo el calzoncillo y los dibujos ya empezaaaaaroooooonnnn!!!!  Mamaaaaaaaaaaaa!!!!! mis calzoncilloooooooossss!!!!  Ráaaaaaaaaaapidoooooooooo que me pierdo la nueva técnicaaaaa!!!!!!

No sé cómo pude pero logré mantener la calma y la sonrisa (que ya era casi carcajada, todo hay que decirlo), y sólo dije: A ver, mi amor, ¿te has mirado en el espejo?  Es que creo que los llevas puestos.
No puedo describir la expresión de su carita en ese momento pero creo que en esto del paso hacia la autonomía, todavía queda mucho por aprender.